Ontología es el estudio de las reglas básicas que gobiernan a los seres existentes y sus características comunes. En el Pensamiento de la Unificación, a cada cosa individual se le llama un ser existente. Según esto, Ontología es la teoría que se relaciona con estos seres existentes. Según el principio que sostiene que todas las cosas creadas asemejan a Dios, ellas también asemejan la polaridad y correlatividad de las características duales de la Imagen Original. Hasta el punto en el cual ellos asemejan la polaridad de las características duales de Dios, cada ser individual se denomina Cuerpo Verdadero Individual. Y, hasta el punto en que los seres individuales juntos asemejan la naturaleza correlativa de la Imagen Original, nosotros hablamos de un Cuerpo Conectado. Así, en una palabra, Ontología es la teoría que lidia con el Cuerpo Verdadero Individual y con el Cuerpo Conectado.
Adicionalmente, para poder prepararnos para la llegada de una sociedad ética, se requiere una nueva teoría de la ética. En la sociedad del futuro, el valor de la verdad, la bondad y la belleza centrados en el amor de Dios será logrado; será una sociedad de verdad, arte y ética. Una sociedad ética implica que la humanidad, sirviendo a Dios como Padres, amará unos a otros como hermanos y hermanas y realizará una sociedad de amor verdadero original y con normas verdaderas. Así, el propósito del presente capítulo sobre Ética es para sobreponernos a la confusión que domina las perspectivas de hoy y, simultáneamente, presentar una teoría sistemática que pueda proveer visiones éticas necesarias para la sociedad que esperamos.
A. El Principio que Sirve de Fundamento para la Ética
Cuando se observa desde la perspectiva del Principio de Unificación, la Ética tiene un fundamento triple: el amor verdadero de Dios, el fundamento de cuatro posiciones de la familia y el propósito de triple objeto recíproco. El amor de Dios es el centro de los tres valores de verdad, bondad y belleza. Las disciplinas que corresponden a estos tres valores son la Teoría de la Educación, Ética y Arte. Por lo tanto, el fundamento para la Ética puede encontrarse en el amor verdadero de Dios. Luego, para que el amor verdadero de Dios sea completamente realizado, se necesita el fundamento de cuatro posiciones de la familia. Ciertamente, el amor de Dios es distribuido a través del fundamento de cuatro posiciones de la familia en la forma de amor divisional, es decir, se manifiesta a sí mismo como amor de padres, amor conyugal y amor de hijos e hijas. Más aún, padres, esposo y esposa e hijos e hijas llegan a ser los tres objeto recíprocos de Dios, quien ocupa su centro. Según esto, el amor centrado en Dios de padres, entre cónyuges y de hijos e hijas, tomados juntos, son el amor de los tres objetos recíprocos. Ahora ofreceremos una visión de cómo el amor se hace realidad dentro de la familia y el significado de las relaciones éticas.
B. Moralidad y Ética
Moralidad se refiere a las normas que tienen que ser respetadas por el individuo, es decir, es la norma para la conducta humana en el nivel individual, la norma de la conducta para la vida interna del individuo según la ley de reciprocidad centrada en Corazón y es la norma que sirve para cumplir el fundamento de cuatro posiciones individual. Por lo tanto, moralidad es la norma que corresponde al Cuerpo Verdadero Individual, la Primera Bendición y la perfección del individuo.
Por otra parte, Ética se refiere a las normas y reglamentos que cada miembro de la familia debe seguir dentro del ámbito familiar, es decir, es la norma de conducta humana en el nivel familiar, la norma de la conducta para la familia según la ley de reciprocidad centrada en amor y la norma que se aplica cuando se establece el fundamento de cuatro posiciones en el nivel familiar. Por lo tanto, ética es la norma que corresponde al Cuerpo Conectado, la Segunda Bendición y la perfección de la familia. También podemos decir que moralidad es la norma subjetiva y la ética la norma objetiva.
La ética representa los patrones o modelos para la práctica del amor dentro del fundamento de cuatro posiciones de la familia, en el cual cada una de las tres posiciones dirige su amor hacia las otras tres posiciones, estableciendo así una relación triangular que absolutamente requiere orden. En donde no haya orden, no hay lugar para la ética. Sin embargo, en la familia de hoy, el orden entre padres e hijos, esposo y esposa y hermanos y hermanas es ignorado o despreciado. Como resultado, la familia se ha desorganizado y esto constituye la primera causa del colapso del orden social. El orden en las relaciones de amor está íntimamente relacionado con el orden en las relaciones de amor que incluyen compartir la sexualidad. Por lo tanto, la ética es la norma para el orden en el amor y simultáneamente es la norma para la sexualidad. Para poder regresar a la familia a su estado original, necesitamos una teoría de ética capaz de brindar orden en la esfera del amor en todas sus dimensiones y direcciones y en la que incluye la sexualidad conyugal.
C. Moralidad, Ética y la Forma como Indica el Cielo
1. Moralidad y la Forma como Indica el Cielo
Según ya hemos explicado, la ética es el conjunto de normas que se aplica a los miembros de la familia como Cuerpo Conectado, mientras la moralidad se refiere a las normas que cada individuo dentro de la familia tiene que aplicar como Cuerpo Verdadero Individual. La moralidad se corresponde con la ley del universo. En el universo, cada ser individual mantiene su propia posición específica estableciendo un fundamento de cuatro posiciones a través de la acción interna de dar y recibir, resultando un movimiento de rotación. Los seres humanos también, como individuos, deben establecer una acción interna de dar y recibir perfecta, llevando así su conducta a estar conforme con la ley del universo. Esto es moralidad, la cual incluye virtudes como pureza, honestidad, rectitud, templanza, valentía, sabiduría, disciplina, paciencia, independencia, confianza en sí mismo, inocencia, y ser justo y diligente.
2. Ética y la Forma como Indica el Cielo
Los seres humanos son la imagen sustancial del universo, encapsulando dentro sí sus elementos constituyentes; es decir, son un microcosmos. Una familia constituida por individuos así es como un modelo en miniatura de la estructura ordenada del universo. Las normas y la ética de la familia no son algo que se pueda escoger libremente, por el contrario, deben recorrer un camino que esté en concordancia con la ley universal.
Así como el universo posee un orden integral, la familia tiene una estructura vertical y una horizontal. La relación que une a abuelos, padres, hijos y nietos unos a otros dentro de la familia constituye el orden vertical. La relación entre esposo y esposa o entre hermanos y hermanas constituye un orden horizontal. De esta forma, la ética familiar es un modelo miniatura de la ley del universo (razón-ley), o, lo que es lo mismo, la Forma como Indica el Cielo. Las virtudes que corresponden a ese orden son la benevolencia de los abuelos y padres hacia sus hijos, la devoción o piedad filial de los hijos hacia sus padres y abuelos (virtudes verticales), el amor conyugal entre esposo y esposa y el amor entre hermanos y hermanas de la misma edad (virtudes horizontales). El amor de hermanos mayores hacia los menores y viceversa forma parte del orden vertical.
Adicionalmente, cuando las virtudes verticales se extienden desde la familia a la escuela, al ambiente social y a la nación, se expresan a sí mismas a través del sentido del deber de los maestros hacia los alumnos y el respeto de los estudiantes hacia ellos; a través de la protección ofrecida por los líderes de la sociedad hacia sus miembros y el respeto que ellos reciben de vuelta; a través de un gobierno justo por parte de los líderes de una nación y la lealtad recíproca por parte de los ciudadanos. En el caso de las virtudes horizontales como la reconciliación, la cooperación y el servicio, también son, de la misma forma, extendidas, traspoladas o llevadas a la vida social como un todo.
3. Rotación y Revolución
Cuando un ser lleva a cabo un movimiento circular, siempre involucra, simultáneamente, rotación y revolución. Esto se debe a que cada ser es simultáneamente un Cuerpo Verdadero Individual y un Cuerpo Conectado, es decir, que cumple simultáneamente acción de dar y recibir interna y externa. El movimiento circular llevado a cabo según la acción de dar y recibir externa es denominada revolución.
D. Orden y Equidad
Tradicionalmente, la gente ha insistido en la igualdad de derechos. El estándar para ejercer el juicio en este respecto ha sido el entendimiento que, tal como el uso excesivo por parte de un individuo de su libertad puede provocar la reducción de la libertad de otras personas, igualmente, la insistencia de una persona en sus derechos puede representar la violación de los derechos de otra. Realmente, sin embargo, esta noción tradicional de igualdad es difícil de poner en práctica.
Desde el punto de vista del Principio, la igualdad verdadera es igualdad de amor y de carácter de bondad-altruista. Esta es la igualdad verdadera disfrutada por la humanidad bajo el amor de padres comunes, Dios. El amor de Dios se manifiesta en forma divisional a través del orden en la familia. Así, la igualdad del amor es la igualdad a través del orden. La igualdad del amor a través del orden se refiere a la igualdad en el grado de realización del amor. En otras palabras, la igualdad se cumple cuando hay amor completo en cada persona de la manera como requiere la posición de cada persona y carácter individual. Por lo tanto, desde el punto de vista del Principio, la igualdad es igualdad en el sentido personal de satisfacción, igualdad en el sentido personal de alegría y también igualdad en el sentido personal de ser apreciado.
Consideremos, por ejemplo, el tema de la igualdad de derechos en términos de posiciones ocupacionales. Como los derechos son dados inevitablemente a cada individuo respecto a su posición ocupacional, una igualdad de derechos es esencialmente imposible. Independientemente de los diferentes derechos inherentes a cualquier posición en particular, sin embargo, hay un tipo de igualdad que trasciende cualquier distinción como tal: igualdad en el sentido del amor, personalidad y satisfacción. Lo mismo es cierto en la relación entre hombre y mujer. Su igualdad no es una de derechos, sino de personalidad y alegría. Cuando esposo y esposa intercambian el amor verdadero de Dios, sentimientos de desigualdad o discriminación se desvanecen y son reemplazados por un sentimiento de estar sobre el mismo terreno porque ambos comparten alegría en abundancia.